Marcos vive en este mundo en donde el canibalismo es la costumbre.
Como toda costumbre, la reglamentación alrededor pone límites para que la
sociedad no se desboque a instintos primitivos. Pero ¿cómo reglamentar el
canibalismo?
Marcos además vive del negocio de la carne. Su pasado y su
presente lo siguen a todas partes. Un narrador que toma partido por él nos
cuenta el día a día de este ejecutivo de cuenta comercial que se dedica a vender
carne especial. Pero la profundidad de los sentimientos de Marcos queda
por todo el texto cohesionándose y tomando forma a medida que avanzamos.
El final te deja de psiquiatra.
Lo que no me gustó tanto
Después de leer algunos libros, uno nota cuando un autor tambalea.
Lo noté en el apartado cuando habla con Nélida por última vez. Pero es algo muy
imperceptible que no da lugar a una crítica más allá de que, algunas veces, los
autores tienen necesidades que van más allá de lo que el personaje requiere. No
es más.
Lo que me encantó
La construcción del mundo. Magistral. La autora, como pocos,
crea un mundo verosímil con reglas claras y una cultura que lo impregna todo.
Genial
La economía del lenguaje. La maquetación del texto y la precisión
con la que usa el lenguaje hace que uno sienta que el libro se te va entre las
manos. Parece que leí una historia harto larga y compleja. Fue compleja, pero
no larga. Y no necesitó un punto adicional.
Lo que me tocó
El uso del concepto de “palabra”. Es casi imperceptible,
pero a medida que avanza el narrador describe cómo se siente Marcos con ciertas
personas y, especialmente, las palabras que salen de sus bocas.
Hay distintas descripciones, pero todas dejan un sabor poético,
un conocimiento más allá de lo que se está contando. Palabras como lava
ardiente o como luces, palabras como hojas que se pudren en una esquina. Palabras.
Me parece hermoso el estilo poético de describir cómo nos afectan las palabras.
Calificación: 5 de 5. No creo que nada empañe lo magistral
de esta novela.
Recomendación: Paren y escuchen la música Summertime
interpretada por Ella Fitzgeral y Louis Amstrong. Puede ser la música ideal
para leer esa obra.
LECTURA No. 9 de 2026